No hay derecho a que Colombia pierda el rumbo social, económico y político, por culpa de un ajedrecista calculador y sin escrupulosos como Santos.
Desde que estuvo a punto de perder la reelección con Zuluaga, la política de vender el país a cualquier precio para conseguir sus objetivos no ha tenido límite. Hizo alianzas con todo el que pudo, con las FARC, con Petro, con Vargas Lleras, con el partido Liberal, con parte del Partido Conservador, y en general con todo el que pudo para quedar reelecto.
Le ha pagado a todo el mundo y se ha llevado a la economía Colombiana a una delicada situación por el déficit fiscal, que ha aumentado descomunalmente e irresponsablemente. Los niveles de corrupción se han elevado y hoy los funcionarios públicos parecen meseros: cobran el servicio a pesar de recibir sus sueldos. En una denuncia un contratista ignorante de un pueblo se quejaba de que el alcalde le había exigido una comisión del 30% que normalmente era del 15%, y que ese aumento superaba los índices de la inflación. Es decir ya es casi una costumbre o requisito cultural pagar el 15% al titular de la cartera para contratar con el Estado.
Por otro lado la economía se atasca con más impuestos, una bolsa de valores desprestigiada, y un sistema financiero costoso, con servicios caros, altas tasas de interés para préstamos, y unas tasas miserables para cuentas de ahorros. El gobierno castigó el consumo con el 19% del IVA, con el 8% con el impuesto de consumo. Además castigó la inversión con los impuestos a los dividendos y con el pago anticipado de créditos para la inversión. Y como se bajó tanto el recaudo como es normal después de tanto impuesto, ahora aumenta cuanto más pueda la gasolina. Además, el impuesto por valorización y el predial, tienen en jaque a los propietarios de finca raíz. Señor Santos, si no bajan los impuestos y la gasolina, este país se lo va a llevar la roya. Más que aumentar los impuestos, se debe reducir el gasto público. El aumento irracional de impuestos, causa evasión, informalidad, disminución del consumo y menor recaudo.
En relación con el conflicto armado, no va a existir paz, en las condiciones sociales actuales. Desorden en el proceso de desmovilización de la guerrilla, hay disidencia en las filas del grupo guerrillero de las FARC, el ELN, el otro grupo viene creciendo, las bacrin están en plena operación y el ejército, no combate a las FARC porque está en proceso de desmovilización, no combate al ELN porque no son supuestamente muy pequeños y no lo ameritan y porque está en proceso de diálogo con el Gobierno. Y no combate a las bacrin porque ya no son parte de un conflicto armado, y porque si los combaten corren el riesgo de ser investigados y sancionados por la justicia penal ordinaria. Hoy los cultivos ilícitos han aumentado y por tanto el narcotráfico, zonas que se habían recuperado con el control del ejército nuevamente se han perdido y ahora hay conflicto armado entre diferentes bacrin, grupos disidentes de las FARC, y el ELN por los territorios antes dominados por las FARC y por el ejército. La paz no se consigue en este escenario, y la verdad es que Santos no se merece ese premio Nobel, por irresponsable.
Santos va a terminar un ciclo presidencial de 8 años, con un país mal gobernado, en quiebra por tanta corrupción, una economía destruida por tanto impuesto, y un país sumido en una nueva dinámica del conflicto armado. Logró sus objetivos personales: ser reelecto presidente, tener poder político, acrecentar su poder económico y un premio Nobel, pero deja a un país sumido en una fuerte crisis, por lograr sus objetivos, hizo jaque al rey, pero sacrificó a todo un país cual peón de ajedrez para alcanzarlo.
viernes, 12 de mayo de 2017
domingo, 2 de abril de 2017
LA POLARIZACIÓN POLÍTICA Y LAS IDEOLOGÍAS RADICALES.
Por: Jorge Arturo Abello Gual.
!Tiempos difíciles los que está pasando nuestra patria y es hora de comenzar a trabajar por ella¡
LOS CIUDADANOS SOMOS EL PODER.
En las sociedades democráticas la decisión de las mayorías evita que los debates ideológicos se vuelvan riñas y guerras. Se supone que las masas deben acudir a una votación en donde se acoge lo dispuesto por las mayorías y las minorías deben respetar los resultados. Cuando las masas se dividen y no respetan la votación, se atenta con la Democracia y se vuelve una anarquía y un desgobierno por falta de consensos. Pero si el poder de las mayorías no tiene límite, también se degenera en una Dictadura.
Una sociedad dividida y sin consensos apunta a una revolución y a un genocidio, porque los bandos se vuelven irreconciliables y se anula todo tipo de puente entre ambas lados de un abismo que cada vez se vuelve más grande. La división genera incertidumbre, y obliga a la gente a tomar algún bando por obligación ideológica. Psicológicamente el principio de la lógica nos condiciona a ser coherentes, y por ello, nos adherimos a una idea y la defendemos a ultranza por el temor de reconocer que somos incoherentes. Ese es el principio de todo conflicto, porque se corta el diálogo y se vuelve más complicado conseguir consensos.
Los vendedores utilizan esta técnica para hacer bien su trabajo: hacen preguntas que lógicamente tienen una respuesta afirmativa, para lograr una línea lógica hasta llegar a su objetivo: ¿Es usted una persona que le gusta vivir bien? ¿Le gusta salir de vacaciones? ¿Le gusta viajar? ¿Le gustaría llevar a su familia a un viaje inolvidable? y aquí es donde hacen una pregunta muy difícil de responder negativamente: ¿Por qué no adquiere un plan de viajes con mi agencia donde usted puede viajar por muy bajo costo?
En el mismo sentido ocurre en la política, por ejemplo si usted es simpatizante de Uribe se puede hacer el siguiente ejercicio: ¿Está usted en desacuerdo con la ideología de género que quiso promover el Gobierno de Santos? ¿Está usted en desacuerdo con la reforma tributaria promovida por el Gobierno de Santos? ¿Está usted en desacuerdo con que la guerrilla de las Farc tengan curules en el Congreso de la República durante dos periodos obligatoriamente? ¿Está de acuerdo con que se siga un conflicto armado, el terrorismo, y mueran civiles y soldados?
También se puede colocar un ejemplo si usted es simpatizante de Santos: ¿Está usted de acuerdo con que se acabe el conflicto armado en Colombia, y cese la violencia y los muertos? ¿Está usted de acuerdo con que el Gobierno subsidie las viviendas para los sectores más necesitados? ¿Está usted de acuerdo con que se construyan mejores carreteras en todo el país? ¿Está de acuerdo con que la campaña del Presidente Santos haya sido financiada por sobornos de una multinacional que fue favorecida con la celebración de grandes contratos de obras por el Gobierno colombiano?
Por lógica nadie acepta estar de acuerdo con algo incoherente, y tiende a defender su posición y sus ideas, lo cual es una reacción casi natural. Sin embargo, esto es un engaño también lógico, y ello fue debatido principalmente por Sócrates en su tiempo al enfrentar a los sofistas: La ética debe guiar a la lógica. Por lo anterior, tal vez, sería bueno reconocer que debemos ser naturalmente incoherentes cuando la decisión que tomamos sea la más ética posible. Lo contrario sería la posición del cínico o del farsante que busca acomodar un discurso lógico, pero a espaldas de la ética, como hacían los sofistas que eran los principales contradictores de Sócrates, y como hacen Santos y Uribe cada vez que hacen una declaración.
La lógica, las ideas y la política nos pueden jugar una mala jugada, y en una sociedad polarizada tomar un bando nos puede llevar a terribles errores cuando se afianza el radicalismo. Así ocurrió en la revolución Rusa, en la Guerra de Yugoslavia, en la Guerra de Ruanda y nos pasó a nosotros mismos en la guerra de los 1000 días. En todos esos ejemplos, dos grupos de un mismo país, y que convivieron juntos durante años, se atacaron inicialmente ideológicamente, pero luego comenzaron los exterminios: Los bolcheviques contra los zaristas en Rusia; los Utus contra los Tutsis en Ruanda; los servios contra los musulmanes en Yugoslavia; y los conservadores contra los liberales en Colombia. ¡No podemos permitir que en nuestras ideas a los colombianos nuevamente nos dividan entre Santos y Uribe¡ Es un engaño lógico, y promovido por las mismas facciones políticas basadas en el ego. Los debates deben transcurrir, pero al final deben hacerse conciliaciones y consensos, las divisiones extremas y radicales no le hacen bien a ningún país y siembran el odio y la semilla de un conflicto armado y de un genocidio.
Otro problema de lógica en las ideas se puede presentar cuando las mayorías dominan con una lógica equivocada y destruyen la oposición o pensamientos divergentes. Algunos ejemplos extremos son los Nazis en Alemania, Mussolini en Italia, Chávez en Venezuela, Castro en Cuba, Stalin en Rusia. En todos estos ejemplos no existe posibilidad de oposición, solo hay una máquina que oprime a todo lo que se le oponga en su camino, no hay derecho a discrepar, y cualquier disidencia es una amenaza que se debe callar. En Colombia no hemos llegado a tal punto, pues aún nos encontramos con una fuerte división y un fuerte debate, pero debemos estar atentos a que ello no ocurra.
Por otro lado, la filosofía cristiana que junto con la Democracia griega, son los pilares de nuestra nuestra civilización, nos sugiere que somos un rebaño guiado por un pastor, pero en la vida y en la política, existen muchos lobos disfrazados de pastores. Tampoco es lógico creer que somos ovejas, el libre albedrío nos diferencia de un destino de semovientes. A diferencia de un rebaño sometido a la voluntad de un pastor, la civilización implica el ejercicio de la democracia como un modelo ideal contrapuesto a otros modelos nefastos como la oligarquía, la tiranía y la anarquía.
El fundamento de la sociedad es la suma del consenso y la voluntad de cada persona de vivir en sociedad, de tal forma, que la sociedad no anule al individuo. El poder se debe ejercer en contra de quienes no respeten los acuerdos, pero el poder y el consenso, tienen como límite los derechos fundamentales de cada individuo, de tal forma, que a nadie se le puede privar de su libertad sin un debido proceso.
La reflexión anterior nos lleva a que como ciudadanos podemos decidir en una democracia, pero hay límites que no podemos superar en nuestras decisiones como por ejemplo, la dosis personal, la justicia transicional para terminar el conflicto armado, la adopción para parejas homosexuales, el aborto, la pena de muerte, la eutanasia, etc. Son temas que requieren de una debida ponderación y estudio de los derechos en conflicto, y por ello no pueden ser objeto de una simple votación. En cambio, si podemos decidir quién va a ser el próximo presidente, o quién va a conformar el Congreso de la República, o quién va a ser nuestro alcalde o Gobernador. Sobre esto hay una frase muy famosa que dice que los pueblos se merecen a los Gobernantes que ellos mismos eligen. Colombia en definitiva ha elegido mal, y la figura de la reelección ha sido nefasta para la institucionalidad del Estado. Colombia debe dejar de votar por las personas que tanto daño le hacen al país. Hay personas que no deben ser candidatos presidenciales, y hay muchos que no deberían estar en el Congreso. Seguir votando por personas que le hacen daño al país, es como permitir que Luis Alfredo Garavito sea director de un jardín infantil. Una forma de cambiar el Congreso, es que gane el voto en blanco, así todos los candidatos que se presentan a la primera elección, quedarán inhabilitados para presentarse nuevamente.
El fundamento de la sociedad es la suma del consenso y la voluntad de cada persona de vivir en sociedad, de tal forma, que la sociedad no anule al individuo. El poder se debe ejercer en contra de quienes no respeten los acuerdos, pero el poder y el consenso, tienen como límite los derechos fundamentales de cada individuo, de tal forma, que a nadie se le puede privar de su libertad sin un debido proceso.
La reflexión anterior nos lleva a que como ciudadanos podemos decidir en una democracia, pero hay límites que no podemos superar en nuestras decisiones como por ejemplo, la dosis personal, la justicia transicional para terminar el conflicto armado, la adopción para parejas homosexuales, el aborto, la pena de muerte, la eutanasia, etc. Son temas que requieren de una debida ponderación y estudio de los derechos en conflicto, y por ello no pueden ser objeto de una simple votación. En cambio, si podemos decidir quién va a ser el próximo presidente, o quién va a conformar el Congreso de la República, o quién va a ser nuestro alcalde o Gobernador. Sobre esto hay una frase muy famosa que dice que los pueblos se merecen a los Gobernantes que ellos mismos eligen. Colombia en definitiva ha elegido mal, y la figura de la reelección ha sido nefasta para la institucionalidad del Estado. Colombia debe dejar de votar por las personas que tanto daño le hacen al país. Hay personas que no deben ser candidatos presidenciales, y hay muchos que no deberían estar en el Congreso. Seguir votando por personas que le hacen daño al país, es como permitir que Luis Alfredo Garavito sea director de un jardín infantil. Una forma de cambiar el Congreso, es que gane el voto en blanco, así todos los candidatos que se presentan a la primera elección, quedarán inhabilitados para presentarse nuevamente.
Luego de esta breve reflexión filosófica se deben hacer algunas recomendaciones a la sociedad colombiana:
1) No entrar en el conflicto Santos-Uribe. Tomar un bando nos puede llevar a un error lógico porque nos puede radicalizar hacia un genocidio primero ideológico y luego físico.
2) No somos ovejas. Podemos decidir cambiar todo.
3) Lo mejor que debemos hacer al adoptar una ideología es comprender que todas son incoherentes y que tienen deficiencias, por ello más que asumir sus postulados lógicamente, debemos asumirlas éticamente.
sábado, 11 de febrero de 2017
NO HAY DERECHO A TANTO TRIBUTO EN COLOMBIA.
Por: Jorge Arturo Abello Gual.
Los colombianos iniciamos un 2017 con una reforma tributaria "necesaria y estructural" según el Gobierno. Esta reforma tributaria no es más que un invento cínico del Gobierno para garantizar más recursos para el despilfarro y corrupción que ahora se les llama "planes sociales".
La mala gestión de los recursos públicos que ha hecho el Gobierno, premia a todos los colombianos con más tributos. Si hoy un colombiano quiere comer en un restaurante, tiene que pagar el 19% del Iva, el 8% del impuesto al consumo, y el 10% en propina. En suma, de todo lo que se paga en una cuenta de restaurante el 37% del valor de la comida, es puro sobre costo, por cuenta del Gobierno y sus malos manejos.
El tope de ingresos para declarar, fue disminuido, por tanto, hoy en día todo colombiano que tenga un ingreso superior a $2'700.000.oo., deberá declarar renta, y si le toca pagar impuestos, pues es un costo adicional que deberá sacar de su presupuesto anual para darle al Estado, y es muy posible que ese pago corresponda al monto de su salario mensual o a la mitad del mismo, así que si es empleado, deberá sacrificar una prima para pagar sus impuestos, y si es independiente, deberá sacrificar un mes de sus ingresos.
Si usted tiene una empresa deberá pagar más o menos el 40% de sus ingresos en impuestos. Y además, de sus dividendos tendrá que pagar hasta el 8% de los mismos. Como si ello fuera poco, tendrá que pagar el impuesto de industria y comercio, el ICA, y los demás parafiscales.
Ahora con el impuesto del Iva en 19%, se dice que Colombia se pone "a tono" con el promedio de América Latina, porque "el Iva en Colombia estaba muy bajito".
Ahora, para el próximo año 2018, si usted es un trabajador mixto, es decir, es empleado laboralmente, pero a su vez tiene contrato de prestación de servicios, y tiene ingresos de renta de capital, ya todos esos ingresos no se meten en una sola bolsa para su declaración de renta, sino que deberá declararse separadamente, lo cual implica, que las pérdidas de cada ingreso, solo afectará a ese ingreso y no a los demás. En conclusión, deberá pagar más impuestos.
En síntesis tenemos un sistema tributario al estilo de una nación rica, pero con una sociedad con unos salarios de tercer mundo -vaya avance del Gobierno-. Es posible que la carga tributaria para este año de cada Colombiano alcance el 45% de nuestros ingresos, y que para desgracia nuestra, no nos demos cuenta cómo y de que forma se desvanece el dinero de nuestros bolsillos.
¡No hay derecho a tanto tributo en Colombia¡
A los Congresistas no les alcanza el dinero, al Gobierno no le alcanza el dinero, y por ello quieren más, y de seguro no es para los planes sociales.
Pero los burócratas no saben cómo producir dinero, solo saben gastarlo, no ahorran, no invierten y no permiten que las empresas del Estado produzcan, lo único que quieren es vivir del Estado, y cuando ello no les alcanza, aumentan los impuestos.
A los burócratas solo les interesa mantenerse en el poder, así que gran parte de los recursos del Estado son utilizados para financiar las campañas políticas, así pues que nuestro sacrificio como contribuyentes se va por un caño cada vez que hay elecciones, pues se invierte en propagandas, en pancartas, en pasacalles, en "líderes comunitarios", en "líderes electorales", en "asesores de imagen", en "jefes de campaña", en comerciales en radio, prensa y televisión, en tarjetas, en "sancochos y mercaditos", en viajes, en tarimas, y en reuniones "políticas". Qué elecciones tan costosas, y lo peor es que el Estado les paga a los políticos dependiendo de la votación que hayan sacado, un dinerito extra.
La política fiscal en Colombia va generar una crisis en todas las empresas del país:
Cada vez que se crea un impuesto, se crea una deuda: En el presupuesto general de la nación, un impuesto es un ingreso que se proyecta, es decir se supone que se va a recibir, y a partir de ahí se compromete ese recurso que no se ha recibido aún, para un gasto anticipado. Así las cosas, por más que se aumenten los impuestos, nunca se va a disminuir el deficit fiscal, porque lo que se proyecta que se va a recibir, nunca se recibe completo.
La política del Estado respecto de las empresas productivas del sector público como Isagen, están en la mira de los burócratas para venderlas y sacar recursos para gastarlos o para la corrupción. Así las cosas, el Estado no produce, y no recibe rentas si no tiene empresas como Isagen que le produzca ingresos. Para un burócrata de turno, una empresa productiva es una mina de oro si la vende, no si la deja producir, porque el dinero ingresa a las arcas del Estado al final del año, y solo puede ser utilizado para el año siguiente, y el burócrata no tiene ni tiempo ni paciencia para esperar, necesita la plata en efectivo en la caja.
Los fenómenos de corrupción como Trasmilenio, Reficar, Caprecom, entre otros, solo son ejemplos de cómo se administran los recursos en el País, y cómo los burócratas recuperan sus inversiones en las campañas políticas.
Los impuestos no lo pagan las empresas, los pagan los ciudadanos: Si una empresa pretende sostenerse deberá incluir dentro de sus gastos operacionales, la carga tributaria. De esta forma, aún pagando todos los impuestos, deberán garantizar una ganancia. De esta manera, quién paga los impuestos es el consumidor final a quién se le adicionan todos los impuestos que pagan las empresas en los precios de los productos.
Los impuestos son un factor que genera inflación, pues todos los precios de los productos comienzan a sufrir ajustes, y suben los precios.
Si los productos suben de precio, pero los salarios y los ingresos se estancan, el consumo disminuye. Así que las empresas también disminuyen sus ingresos, y comienzan a tener pérdidas, que tratan de manejar, con despidos masivos de empleados.
Colombia sabe la pugna que existe entre los Santistas y los Uribistas, y que ninguno querrá perder las elecciones del 2018, pero ¿Por qué carajo, tienen que llevarse por delante a todos los colombianos y a la economía de un país?
Aumentar los impuestos en estos momentos no es una decisión inteligente para la economía colombiana, porque disminuye el consumo, pone en riesgo la industria nacional, ahuyenta a la inversión extranjera, y desacelera el desarrollo y la economía. La reforma tributaria frenará la producción, aumentará el desempleo, y con ello, se aumentará la inseguridad y la pobreza. El Estado se convertirá en un auténtico Leviatán que consumirá a las pequeñas y medianas empresas a través de la DIAN.
Y lo peor de todo, es que los impuestos en Colombia nunca bajan, ni tampoco desaparecen. En Colombia se crean tributos para superar una crisis, pero luego de que se supera, esos tributos quedan permanentes. Hoy nos dicen que la reforma tributaria era necesaria para reemplazar los recursos que se dejaron de recibir por la crisis del petroleo, pero ni la gasolina baja para los colombianos, ni los tributos desaparecerán si en un evento milagroso se supera la crisis petrolera.
En conclusión, ¡estamos jodidos¡
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LA REFORMA TRIBUTARIA Y LAS ELECCIONES DE 2018
http://elblogdelimprudente.blogspot.com.co/2016/12/la-reforma-tributaria-y-las-elecciones.htm
Aumentar los impuestos en estos momentos no es una decisión inteligente para la economía colombiana, porque disminuye el consumo, pone en riesgo la industria nacional, ahuyenta a la inversión extranjera, y desacelera el desarrollo y la economía. La reforma tributaria frenará la producción, aumentará el desempleo, y con ello, se aumentará la inseguridad y la pobreza. El Estado se convertirá en un auténtico Leviatán que consumirá a las pequeñas y medianas empresas a través de la DIAN.
Y lo peor de todo, es que los impuestos en Colombia nunca bajan, ni tampoco desaparecen. En Colombia se crean tributos para superar una crisis, pero luego de que se supera, esos tributos quedan permanentes. Hoy nos dicen que la reforma tributaria era necesaria para reemplazar los recursos que se dejaron de recibir por la crisis del petroleo, pero ni la gasolina baja para los colombianos, ni los tributos desaparecerán si en un evento milagroso se supera la crisis petrolera.
En conclusión, ¡estamos jodidos¡
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jueves, 29 de diciembre de 2016
LA REFORMA TRIBUTARIA Y LAS ELECCIONES DE 2018.
Por: Jorge Arturo Abello Gual.
Es complicado entender para cualquier ciudadano colombiano por qué el Gobierno requiere sacar más ingresos de nuestros bolsillos, en medio de tanta pobreza y desigualdad que reina en Colombia.
La reforma tributaria elaborada en el 2016 y que regirá en Colombia para el 2017, busca recaudar más de 12 billones de pesos en impuestos, para compensar los ingresos que hoy no se reciben por cuenta de la crisis petrolera. Se sabe que el precio del petroleo ha bajado debido a que los países productores aumentaron la oferta e inundaron los mercados con el crudo, haciendo que se bajaran los precios. Igualmente, el fracking, el nuevo método para extraer petroleo incrementó la cantidad del producto en el mercado y provocó nuevamente la baja del precio. Hoy en día los bajos precios del crudo, quebraron a las empresas del sector en Colombia, pero también generaron varios efectos adversos, pues con los precios actuales, no existen multinacionales extranjeras dispuestas a costear las exploraciones tradicionales de petroleo, y debido a ello, las reservas para el consumo de gasolina en Colombia también se encuentran en riesgo para un futuro. En conclusión, son 12 billones de pesos que supuestamente, se han dejado de recaudar en regalías, debido a los bajos precios del petroleo, y con ello también, la quiebra de las empresas petroleras que al tener perdidas, no deben estar tributando. A pesar de la gravidez que refleja el sector petrolero en Colombia, el petroleo no es nuestro único producto, de lo contrario estaríamos igual que Venezuela. 12 billones de pesos es mucho dinero, pero hay opciones mejores que sacárselos a la brava al pueblo y promoviendo una crisis económica para el próximo año, por cuenta de los despidos por recorte de personal, cuando las empresas comiencen a sentir el rigor de trasladarle al consumidor todos los impuestos.
Igualmente la reforma tributaria tenía otra bandera y era financiar la paz. Debido al resultado negativo del plebiscito, la agenda política se trastocó, porque era más fácil vender una reforma tributaria que ayudara a alcanzar la paz, que una reforma tributaria para tapar el déficit fiscal, por cuenta del abuso en el gasto público que es en realidad lo que ocurre. Igualmente, ya no se habla de una reforma tributaria para sostener la paz, sino de una reforma tributaria para sostener la inversión social y la competitividad. En todo caso, la paz debe estar dentro de la agenda pues su impacto en el presupuesto tarde o temprano se tendrá que ver. Sin embargo, hay que decir que la paz se financia en parte por sí sola, pues la ausencia de conflicto con la guerrilla, ahorra a diario millones y millones de pesos en municiones, armamentos, indemnizaciones a civiles y soldados, y gasto en el transporte de tropa.
También se sostiene que la reforma tributaria busca mantener los programas sociales del Estado, así como las inversiones en infraestructura. Es importante sin duda estos dos rubros, pues sin los programas sociales la pobreza y la desigualdad social serían más evidentes, y sin infraestructura, nuestra competitividad disminuiría, afectando la inversión extranjera, la productividad y el crecimiento. Sin embargo, en Colombia se ha confundido programas sociales con subsidios, lo cual genera una carga asistencial y financiera al Estado muy grande, sin que ello tenga un impacto importante en la productividad de la población más vulnerable, y se toman dos ejemplos: uno es el régimen subsidiado de salud (Sisben), lo que ha generado es que los beneficiarios del subsidio, no quieran formalizar su trabajo, para no tener que pagar más por el servicio de salud; y el otro ejemplo es familias en acción, donde las personas hacen lo que sea por mantener dicho subsidio, y por ello, se convierten en un fortín político del Gobierno de turno para las elecciones. Por último, se habla de programas de alimentación de la infancia, pero los recursos no llegan y se mueren los niños de la guajira por desnutrición. Por otra parte, el tema de la infraestructura, es un espejismo, porque se encuentra directamente relacionada con la corrupción, porque bien lo ha dicho los informes de la Contraloría, de la Fiscalía y del zar anticorrupción, en Colombia solo se invierte en las obras de infraestructura entre el 40% o 45% del valor contratado, el resto se pierde por cuenta de la corrupción.
Casos como el de Reficar donde al parecer se perdieron más de 6 billones de pesos en sobrecostos en la construcción de la refinería de Cartagena, Caprecom, donde se perdieron más de medio billón de pesos, y el del carrusel de la contratación donde supuestamente se perdieron más de 2 billones de pesos, dan cuenta de que la reforma tributaria no se trata de resolver problemas y cumplir con los fines del Estado, se trata de financiar con el dinero de todos los colombianos todas los abusos en el manejo de los recursos del Estado.
En principio se habla de que la reforma tributaria no sería necesaria si "los niveles de corrupción se llevaran a las justas proporciones", lo cual sin duda parece imposible, debido al costo de las elecciones de los cargos proveídos a través del voto popular. El Presidente, los Congresistas, los Gobernadores, los diputados, los alcaldes y los concejales, deben financiar unas campañas electorales muy costosas y sin duda, no les alcanza con el sueldo.
Los recursos públicos que se perdieron en Colombia por cuenta de la corrupción, no se van a recuperar, porque si bien, en la justicia penal se castiga con pena de prisión a algunos corruptos, no se sabe quién va a responder económicamente por Reficar, o por el carrusel de la contratación en Bogotá, o por Caprecom. ¿Qué pasaría si se recupera por lo menos el 50% de los recursos que se perdieron en estos casos de corrupción? ¿Necesitaríamos una reforma tributaria? Pero como ya se perdió y a veces, ese dinero se encuentra en manos de intocables, lo mejor es meter a uno que otro a la cárcel y no tratar el tema de la devolución del dinero.
En segundo termino, se ha dicho que la reforma tributaria no es necesaria si el Estado ahorra. Se evidenciado que en la actualidad existen muchas instituciones estatales que no hacen nada, y que no aportan en nada en el funcionamiento del Estado, pero que sí aumentan la burocracia y los costes de su funcionamiento. La auditoría general de la república, las coorporaciones autónomas regionales y especiales, son algunos ejemplos de imperios burocráticos sin trascendencia. Sin embargo, no se eliminan porque en efecto son burocracia, son cargos públicos a proveer a dedo, con presupuesto propio y disponible para emprender programas costosos, sin ninguna trascendencia y que el 40% por lo menos, termina en el bolsillo de los corruptos.
La reforma tributaria tampoco favorece a un proyecto económico sostenible de Estado, porque en tiempos de crisis, el Estado no puede contraer la economía privada con más impuestos, porque disminuye la demanda, desestimula el comercio, aumenta el desempleo y crea pobreza. El aumento del tamaño del Estado tampoco es recomendable si ello se traduce en subsidios, burocracia y corrupción.
Me inclino a pensar que la reforma tributaria está motivada por la pugna de poder que se avecina en las elecciones presidenciales del 2018, así como la venta de Isagen se dio para financiar las negociaciones de paz, su aprobación y la campaña del plebiscito. Sin duda se necesitan más recursos para las elecciones presidenciales del 2018, y todos los involucrados y aspirantes, entre santistas, uribistas, liberales, conservadores, verdes y demás, necesitan recursos para alcanzar o mantener su cargo y su curul, y quién pierda sufrirá las consecuencias de un país polarizado, como bien lo sufrieron los uribistas por cuenta de los santistas. Se mantendrá el actual régimen o habrá revancha, o surgirá un tercero en la disputa, "todo depende de la reforma tributaria estructural".
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sábado, 3 de diciembre de 2016
EL UNIÓN MAGDALENA: HACE FALTA LAS TARDES DE FÚTBOL DEL DOMINGO EN SANTA MARTA.
Por: Jorge Arturo
Abello Gual.
Hace ya 12 años que el Unión
Magdalena está en la segunda división del fútbol colombiano, y hasta el momento
no se ve cómo puede volver, no un equipo a la primera división, sino toda una
cultura urbana desarrollada alrededor de un espectáculo llamado fútbol. Lo más
triste es que el Estadio Eduardo Santos fue cerrado al público desde ya hace
más de cuatro años, y hoy se anuncia su demolición.
No se trata solamente de una
camiseta o de un equipo jugando fútbol, se trata de una ciudad que despertaba
cada 15 días, a reunirse en un estadio y a ver un equipo.
UNA FORMA DE JUEGO QUE NOS ENAMORÓ.
El Unión Magdalena es un equipo
chico, pero aguerrido. El carácter del jugador samario en especial los defensas
y los mediocampistas son el patrón de lucha y pundonor de un equipo que
teniendo máximo tres o cuatro jugadores virtuosos, se soporta de su defensa.
Los defensas del Unión siempre
han sido fuertes y recios como el histórico Orlando Rojas o la Parca
Betancourt. Solo algunos técnicos como Yerson Fula o Richard Pontón destacaban
en su tiempo. En el medio campo se destaca la historia de Alfonso “El Manduco”
Cáceres, quién llegó a Santa Marta como boxeador, y terminó pegando pero en el
estadio de Santa Marta, y en varios clásicos con el Junior fue el encargado de
marcar al Pibe Valderrama.
La garra samaria como a veces se
le conocía entre los aficionados, no era otra cosa que una combinación entre
fuerza bruta y cojones, donde no se cansaban de marcar al oponente y pegarle
cuando éste se ponía insolente.
Por regla general el equipo
estaba compuesto por seis guayeros, y tres o cuatro virtuosos. Los seis
guayeros tenían que soportar los ataques del equipo contrario, y por regla
general alguno salía expulsado por doble amarilla o roja directa, y cuando
recuperaban el balón se lo daban a los virtuosos para que en ataques ráfagas
lograran hacer los goles.
Uno era el Unión de visitante, y
otra cosa era el Unión que jugaba en Santa Marta. Como visitante, el Unión
jugaba con ocho jugadores aguantando, y trataba de contragolpear con tres, de
ahí que no ganara mucho por fuera del terruño. Casi siempre le expulsaban a uno
o dos jugadores, porque los árbitros no le perdonaban el juego brusco que
exponía el Unión por fuera quién también fue apodado el Unión Magdaleña. Pero
cuando jugaba en Santa Marta, era otra cosa.
En Santa Marta el calor, la
tribuna, la tambora, la sirena, la cancha, hacían que los cuatro virtuosos se
inspiraran, y los seis guayeros, fueran más implacables que nunca con sus
rivales.
Nunca fue un equipo de mucho
toque, era más bien defensivo y explosivo cuando tenía la pelota, los pases por
regla general eran largos y los jugadores virtuosos tenían esa picardía y viveza
que enamoraba a la tribuna, con cambios de ritmo explosivos.
Los goles que hacían eran de dos
tipos, o eran golazos o eran goles en borgoñón.
Las victorias pocas veces eran
abultadas, su mejor resultado de visitante era el empate, y en casa ganaba
muchas veces al último minuto en un gol en la agonía de los 90 minutos.
Los últimos minutos de un partido
del Unión Magdalena eran agonizantes, ya sea porque atropellaba a su rival
buscando el gol del triunfo o del empate en un borgoñón, o porque se defendía
como gato boca arriba para que no le empataran. Raras veces se veía un
resultado tranquilo con un tres a cero, porque incluso cuando iba dos a cero
era angustiante.
Era un equipo para un goleador.
En todas sus versiones, el Unión siempre sacaba a relucir a un goleador: Tedy
Orozco, Alex Comas, Pedro Olaya, Gustavo Iturburo, Jorge Villar, el Mono
Herrera, Alpinito Carrillo. El Unión siempre jugaba para su goleador y no se
cansaba de buscarlo hasta que metiera el gol. Solo hubo una excepción que yo
recuerde que fue el triunvirato conformado por Zuleta, Herrera y Vilarete, que
llegó a ser temida a nivel nacional, pues entre los tres sumaban más de 30
goles.
LOS CLÁSICOS INOLVIDABLES.
La afición sufrida del Unión
Magdalena, podía perdonar que golearan al equipo por fuera, o que incluso
perdiera en casa con otro equipo pequeño, pero lo que no le perdonaban al Unión
era que perdiera en casa con el Junior.
Los clásicos con el Junior eran a
otro precio, si bien en Barranquilla el Unión trataba de resistir a punta de
garra lo más que podía, sobre todo hasta la primera expulsión de alguno de sus
jugadores, en Santa Marta el juego era muy diferente.
En Santa Marta, el Junior siempre
tenía la iniciativa tocando el balón, con jugadores más virtuosos, pero poco a
poco, la garra del Unión iba apareciendo, y con golpes y patadas, el Junior iba
ablandándose, hasta que los cuatro virtuosos aparecían con una inspiración para
anotar algún gol. En muchas ocasiones el Junior comenzaba ganando, pero el
Unión a pura garra le empataba, de ahí en adelante era un tiro al aire.
Los estilos de fútbol eran muy
diferentes, mientras que el Junior jugaba a ras de piso, con pases cortos y con
un fútbol alegre que se fundamenta en el juego de bola de trapo que se juega en
Barranquilla en las canchas de cemento de micro o de los parques, los jugadores
del Unión jugaban con pases largos, transportaban mucho el balón, hacían
gambetas, exponiendo el juego que se hace en las canchas de tierra de Santa
Marta.
Un partido entre el Junior y el
Unión enfrentaba dos estilos muy distintos, pases largos contra pases cortos;
alegría y picardía contra garra y picardía; mucha posesión de balón, contra
oportunismo y aguante. Podríamos comparar un clásico Junior – Unión, con un
partido Uruguay – Brasil, donde si bien Brasil mantiene más el balón y domina
las acciones, Uruguay siempre aguanta y espera su oportunidad. Junior sabía que
en nómina era superior al Unión Magdalena, pero también sabía que el Unión a
punta de garra le podía ganar.
EL ESTADIO: EL CALOR, LA CANCHA Y LA LOCA.
Sin duda en toda batalla, una de
las cosas más importantes es elegir el terreno de juego, y para el Unión, su
estadio era su fortín. Los equipos grandes que visitaban Santa Marta, sabían
que al enfrentar al Unión, existían muchas situaciones adversas que tenían que
enfrentar. Decía Retat técnico histórico del Unión: “Aquí en Santa Marta murió
Simón Bolívar, y por eso aquí puede morir cualquiera”
Lo primero que tenían que
enfrentar era el calor de las 3:30 de la tarde de Santa Marta. Por tradición
solo han existido dos o tres equipos en la costa norte de Colombia, por lo que
los demás equipos, no están acostumbrados al calor de la costa. El Huila y el
Cúcuta, serían los otros equipos que pudieran adaptarse bien al calor, sin
embargo, son climas diferentes y los demás equipos no están acostumbrados a
jugar a más de 30 grados de temperatura.
El calor desgasta, deshidrata y
cansa. Los equipos de Bogotá, sufren mucho, pero en general todos los equipos
que les toca jugar en la costa, enfrentan una disminución en su juego de 20%,
si no tienen un proceso de adaptación previa. Así las cosas, el Unión comienza
atropellando a sus rivales tratando de hacerlos correr. Como su fuerte no era
el toque ni la posesión de la pelota, sino en hacer un cerco a su rival, y
desgastarlo a pelotazos y centros por los costados. En dos ocasiones
programaron partidos a las 12 m y 2 p.m., en esos partidos el Unión arrasó a
sus rivales, y obvio, estos se quejaron por tener que jugar en condiciones
inhumanas. Retat, cuando era técnico del Unión ordenaba que regaran la cancha
una hora antes de iniciar el partido, para que el vapor de agua que expedía la
grama por el calor del sol, no le diera tregua al equipo visitante.
La cancha del estadio Eduardo
Santos, no tenía el mejor gramado, era muy irregular y tenía muchos claros. Era
una cancha que favorecía a los pases largos y al juego aéreo, que era la
especialidad del Unión. Precisamente en una ocasión, el Unión clasificó a los
octogonales gracias a un hueco en la cancha que luego lo bautizaron el morrito.
El Unión enfrentaba al Envigado y tenía que ganar para clasificar, el envigado
ya estaba eliminado pero buscaba ayudar al Medellín que era el otro equipo que
peleaba por entrar al octogonal. Faltaba un minuto, y en una jugada elaborada
la puya Zuleta pateo el balón muy despacio que iba a las manos del arquero, el
balón se desvió en un morrito de la cancha, dio un bote y el portero no logró
reaccionar. El balón fue al fondo y el Unión se clasificó al octogonal.
Y la popular loca, que era la
brisa en Santa Marta, se sentía como un huracán en los meses de Diciembre y
Enero, tanto así que los balones hacían extraños en el aire, los arqueros
sacaban de meta, pero el balón no pasaba de la mitad. Los jugadores del Unión
escogían cancha en el cara y sello del inicio de juego. Siempre escogían jugar
en favor de la brisa en el segundo tiempo, donde sin duda le hacía mucho más
difícil el trabajo a los porteros. En una ocasión la brisa ayudó a Fredy Orozco
para hacer un gol olímpico, y en otra ocasión, el Unión empataba 1-1 con el
América de Cali, y Oscar Córdoba quiso botar el balón por la banda para tirarse
en la cancha simulando una lesión y así quemar los últimos minutos del partido.
El balón quedó en una bolsa de aire y no salió por la banda, y le quedó en los
pies al lateral derecho del Unión que era Alberto Gamero, quién apunto al arco y
patió casi de la mitad de la cancha, Oscar Córdoba no pudo reaccionar y el
Unión ganó 2-1.
LA TRIBUNA, A PUNTA DE TAMBORA Y DE SIRENA.
Uno de los factores más
importantes para el Unión era el apoyo que recibía de la tribuna. En la tribuna
del estadio se congregaban casi siempre 8 mil espectadores, pero su
característica no era alentar a su equipo con cánticos o gritos, sino con
tamboras y sirenas.
A diferencia de otras tribunas,
en Santa Marta no sonaban cornetas, pitos o bubuselas. Siempre entraba una o
dos tamporas que eran tocadas por samarios y cienagueros que tocaban más fuerte
cuando el equipo atacaba o iba a cobrar un tiro de esquina. La popular tambora
de Santa Marta, conformada por un tambor, un guache, un alegre y un llamador
acompañado muchas veces de un saxofón o clarinete, alegraba a la gente en la
tribuna, y era la música de fondo que alentaba a los jugadores en el campo. No
puedo imaginar lo raro para un equipo de fútbol visitante ser intimidado por el
ritmo de unos tambores cada vez que lo atacaban, como el escuchar tambores en
una selva y saber que hay una tribu guerrera dispuestos a atacar.
Y ni qué decir de la sirena de
bomberos, que sonaba no solo cuando el Unión atacaba o iba a cobrar un tiro
libre o un tiro de esquina, sino cuando el Unión estaba contra las cuerdas o
jugando mal. La sirena de bomberos sonaba como un grito colectivo que le decía
al rival que estaba en peligro, y le decía a los jugadores del Unión despierten
que sí pueden ganar. La sirena viene de una canción llamada la casa, que estuvo
de moda en 1968, el año en que el Unión fue campeón, y que decía que la casa de
marcela se quemó y por eso sonaban las sirenas de los bomberos. Los aficionados
tomaron ello, para advertirle a los rivales del Unión que el fuego estaba
cerca, y que el arco se les podía quemar.
Estás eran dos insignias de la
tribuna samaria, pues los cantos y las banderas vinieron después, pero nunca
reemplazaran ni a la tambora, ni a la sirena de bomberos.
Todas esas cosas, hacían que la
gente de Santa Marta, de Riohacha y de Ciénaga, prefiriera ir al estadio a ver
al Unión Magdalena, en vez de ir a cine o ir al mar.
Hoy el equipo de Santa Marta, no
tiene estadio en su ciudad, porque fue cerrado por riesgo estructural y lo quieren
demoler. El Unión ha durado tres años deambulando fuera de Santa Marta. Toda esta
cultura futbolera está en peligro y lo más triste es que con el pasar de los años se olvide, y lleguen las
barras desadaptadas y revoltosas que no dejan disfrutar el espectáculo.
Unión
vuelve pronto a Santa Marta, y sobre todo vuelve pronto a la primera división del fútbol colombiano.
miércoles, 9 de noviembre de 2016
EL PODER DE LAS REDES Y LAS ELECCIONES
Por: Jorge Arturo Abello Gual.
De acuerdo con la teoría clásica del Estado deben existir por lo menos tres poderes para evitar una de las formas más detestables de Gobierno como lo es la tiranía. Los tres poderes son: el ejecutivo, el legislativo y el judicial, y entre ellos, debe generarse una relación de pesos y contrapesos que genere lo que se llama la colaboración armónica entre los poderes, es decir todos deben ponerse de acuerdo para lograr una sociedad mejor. Luego con el desarrollo de la teoría de los Estados, se han venido creando además de los poderes tradicionales otras instituciones, como en el caso colombiano donde surgen otros órganos llamados de control, como la Procuraduría y la Contraloría, y otros llamados órganos independientes como el Banco de la República.
Pero además de los poderes tradicionales, también se habla de un cuarto poder que es el del ciudadano que se ejerce a través de los mecanismos de participación democrática, como el voto, el plebiscito, la consulta popular entre otros, que son los derechos surgidos del concepto de la democracia participativa, y que le permiten al ciudadano participar en la toma de diferentes decisiones en el Estado.
Por último se habla de un quinto poder, que se trataba de la información, es el poder que se ejerce principalmente por los medios de comunicación, llámese periódicos y noticieros, que sin duda ejercen mucha influencia sobre los demás poderes públicos, al administrar la mayor parte de información de de la sociedad y del mundo.
En el 2016 tres decisiones electorales importantes: El Brexit, el plebiscito por la paz en Colombia y las elecciones presidenciales en Estados Unidos, tuvieron resultados "sorpresivos" para los políticos y los principales medios de comunicación que antes se ufanaban predecir o incluso determinar los resultados en los sufragios electorales. Así por ejemplo, si un medio de comunicación está a favor de determinado candidato o determinada posición, se enfocan en favorecer "sutilmente" a su elegido, resaltando sus cualidades, ocultando sus defectos y tratando de presentar una imagen más favorable a la opinión pública.
La frase: "quien tiene la información tiene el poder" hoy tiene un significado diferente, las redes sociales, y el internet, le han quitado el monopolio de la información a los medios de comunicación como los periódicos y los noticieros. Saber informar, es decir determinar qué se va a informar y cómo se debe informar, ya no es un trabajo exclusivo de los medios de comunicación, y a pesar de que siguen siendo el principal canal de los ciudadanos para enterarse de lo que ocurre en su ciudad o su país, ya no son los únicos.
Hoy en día las personas se comunican a través de otros medios y con mayor rapidez, por tanto, mientras que ocurre un terremoto en una ciudad, ya sus pobladores han transmitido videos, llamadas y chats, adelantándose por horas a las noticias preparadas en un noticiero.
Igualmente, las opiniones y pensamientos de las personas son más fáciles de divulgar a través de las redes sociales a muchas más personas. Los twiters, los videos en You tube, el Facebook y otros canales de comunicación, son sin duda, medios que antes no tenían las personas para opinar y cuestionar la información que inicialmente se les presentaba por los medios de comunicación.
Hoy en día la gente opina, expresa sus pensamientos y sentimientos sobre un tema, que acertados o no, tienen muchas más oportunidades de ser leídos o escuchados que antes gracias al Internet. En la actualidad es posible afirmar que es más fácil generar un debate intenso de muchas personas sobre un mismo punto, y nunca lograr un consenso al respecto por muchas razones, entre las cuales podemos ver el antagonismo de pensamiento en varios temas que generan radicalismo:
pensamiento conservador/pensamiento liberal.
moral.
género.
sexo.
drogas.
raza.
religión.
manejo de la economía nacional.
Pueden existir muchos temas adicionales, pero por lo menos, en éstos una persona puede abrir un foro de discusión y encontrará por lo menos dos posiciones encontradas sobre cualquiera de ellos.
Precisamente, cuando se abre una discusión sobre estos temas, la retórica, los fundamentos filósoficos, las cifras y demás herramientas que se utilicen, no garantizan un resultado, pues el auditorio es muy grande y de muy diversas ideas. Ganar una discusión o un debate no te garantiza un resultado, y a pesar de una victoria, seguirá la discusión, y lo peor es que muchos de los que antes te apoyaban, luego pueden fácilmente cambiar de opinión por muchos motivos.
Las masas son volubles y tienden a masificarse en comportamientos imitando a los demás. En un auditorio los aplausos, las risas, los ruidos, son comportamientos que se masifican (obsérvese por ejemplo lo que ocurre en un estadio de fútbol). Una marcha se puede organizar con un solo pensamiento si tiene buena recepción y se puede masificar. La manipulación es una argucia muy importante para lograr los resultados esperados en las masas, y así, uno puede generar un argumento falso, pero impactante que genera una respuesta masiva.
En el caso colombiano, era fácil llenar de temor a la población sobre los acuerdos de paz de la Habana, entre el Gobierno y las Farc, con solo decir, que lo que se buscaba el Gobierno con esos acuerdos era entregar al país a la guerrilla de las Farc. Ese es un ejemplo de un argumento falso, pero impactante, pues nadie quiere que las Farc gobiernen en Colombia, por ello, se genera el miedo y con ello el rechazo hacia la firma de los acuerdos. Decir por ejemplo, que los acuerdos imprimirían la ideología de genero en la Constitución, vulnerando los principios y costumbres cristianas, es un argumento falso, que tiene un impacto causando miedo a la población, que sencillamente reacciona con el rechazo.
En el caso del Brexit, decir que no queremos someternos a la imposición tributaria y a las políticas económicas de la Unión Europea que están acabando con las libertades de los británicos, genera enseguida un argumento falso, con gran impacto en la población, que genera miedo y rechazo.
En últimas, es un juego no de palabras, sino que se está jugando con el inconsciente, nuestro cerebro tiene tres partes, la izquierda que maneja el raciocinio matemático y lógico, la derecha que maneja la creatividad y la imaginación, y la posterior que maneja los sentidos primitivos, entre ellos las emociones: el miedo, la rabia, la tristeza, la alegría. De esta manera, si se presenta un argumento falso pero impactante, y la persona lo cree, se engaña a la parte del raciocinio del cerebro (el izquierdo), la persona se imagina con el lado derecho, un escenario negativo, y el sentimiento de temor acoge la idea falsa y rechaza la contraria.
En últimas, si en una discusión se presenta un argumento, que genere impacto y además se masifica a través de redes sociales, el resultado se podrá observar en la tiranía de la mayoría, es decir la democracia.
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